Authors:

José Luis Valhondo Crego, Universidad de Extremadura, Spain.

Abstract:

Stuart Hall ha descrito la identidad masculina blanca como un significante vacío. Al tiempo que lucha por mantener la hegemonía cultural, se revela como un concepto escurridizo que requiere de estrategias para fijar su significado social (Jhally y Hall, 1996). Según Carroll, desde el decenio de 1970 en adelante la estrategia de representación ha cambiado (Carroll, 2011). El discurso sobre la crisis de la identidad masculina blanca actual ha adoptado una estrategia de victimización, cooptando el lenguaje empleado por el feminismo, las minorías y las comunidades queer y reapropiándoselo para recuperar su privilegio tradicional. El análisis de Michelle Yates (2019) sobre la película Soylent Green (1973) parte de este presupuesto. En este texto aplicamos ese mismo marco al caso de otra película de la década de 1970: Taxi Driver. Aquí sostenemos que ese discurso sobre la masculinidad como significante vacío ya existía en el mito de La Odisea, puesto que los cantos homéricos relatan la recuperación de ese espacio privilegiado por parte de Ulises, tras volver de la guerra. Taxi Driver presenta a otro veterano de guera, Travis Bickle, que retorna al hogar y que pretende ocupar una posición social que ahora disputará con un proxeneta (Sport, interpretado por Harvey Keitel) y un político demócrata (Palantine). Pero a diferencia de Ulises, Travis no es presentado como un héroe sino como un víctima pasiva que se torna actor de su propio relato a través de la violencia. En esa recuperación vale la pena prestar atención a las estrategias empleadas por Travis en las dos partes del film: en la primera, elabora un diario intentando reencontrar el significado de su masculinidad en su soledad social. En la segunda, abandona las palabras y pasa a eliminar a sus contrincantes en la lucha por ser esposo (con Betsy) y padre (con Iris).

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