Authors:

Lorena Cuenca Ramón, Escuela de Arte y Superior de Diseño de Castellón, Spain.

Abstract:

El siglo XX marcó un antes y un después en el campo de actuación y recepción del Arte, debido, en gran parte, al desarrollo de la industria, a la concepción humanista del mundo y a una serie de cambios revolucionarios que se sucedieron en el campo cultural. Fundamentalmente, se trata del surgimiento de las vanguardias artísticas como rechazo de pautas anteriores y de la consecuente negación del pasado -y, por tanto, de la idea romántica del artista-. Estos nuevos ideales, se abrieron paso al planteamiento de la obra abierta; en él se invitaba al espectador a que él mismo fuese el responsable de dotarla de significado mediante nuevos métodos de composición, como el cadáver exquisito, que cuestionaban el significado y la validez del lenguaje. Se sucedieron las experimentaciones, la interdisciplinariedad, la liberación creadora,… para crear obras que intentaban superar su materialidad y alcanzar el plano de la experiencia y de la consciencia. Transformaron la posición convencional del artista-autor, el proceso creativo en sí, y el resultado mismo, la obra. Además, en el ámbito teórico, se estudiaron los cambios estéticos que afectaban a la función del autor como creador de la obra. Mijail Bajtin, Walter Benjamin, Umberto Eco, Wolfgang Iser y Michel Foucault fueron, entre otros, los responsables de estas reflexiones teóricas acerca de las relaciones entre el autor y el espectador y sus vínculos con la obra como centro de interés. Por tanto, desde el contexto actual del siglo XXI, nos preguntamos: ¿Cómo el Arte actual, a partir del gesto del artista, de la creación individual, expresa esta idea de obra abierta?, ¿cómo el Arte de hoy consigue expandirse hacia pretensiones sociales y comunicativas que involucran al espectador en nuevas formas de participación? y ¿cómo se invita al espectador a sumergirse en la creación de su obra?.

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